Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Militarización’ Category

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

 

Fragnento de:

11/S: Preguntas que esperan respuesta

De: Wayne Madsen*

(Traducción de la Red Voltaire.  LC & SC Asociados)

 

Richard A. Clarke fue el jefe de la oficina antiterrorista de los Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush. Se ocupó de investigar los atentados del 11 de septiembre de 2001. Funcionario durante 30 años -de 1973 a 2003-, en diversos puestos burocráticos de la administración estatal. Escribió un libro: «Against All Enemies» (contra todos los enemigos) en donde cita la complejidad de lo que pasó dentro del aparato estatal norteamericano tras los atentados del 11/09.

Diez años después de los ataques del 11 de septiembre, el gobierno de los EE.UU. ha dejado bien claro que tiene algo que ocultar. Desde el asesor de la Casa Blanca para temas contra el terrorismo hasta los copresidentes de la Comisión Nacional de Investigación, una tras otra, estas figuras claves han tomado sus medidas para desligarse de una versión oficial que simplemente no encaja. Yo echo una mirada otra vez a esta gran operación secreta.

El jefe de las operaciones anti-terrorismo del ex-presidente Bush, asesor Richard Clarke reveló que la CIA, bajo el mandato de George Tenet, trató de reclutar algunos de los terroristas de Al Qaeda involucrados en el 11 de septiembre antes del ataque que tuvo lugar en 2001, pero después de fracasar en su intento, Tenet y su equipo de la CIA encubrieron los esfuerzos fallidos para dicho reclutamiento.

Esta revelación es otro elemento más que se añade a lo que se ha convertido en el informe de mayor descrédito del gobierno de los EE.UU. desde el tristemente célebre Informe Warren sobre el asesinato del Presidente John F. Kennedy en 1963. En realidad, el Informe Warren recibió un golpe de descrédito cuando se supo que la Primera Dama Jacqueline había revelado al historiador Arthur Schlesinger Junior en 1964 que el Vicepresidente Lyndon B. Johnson estaba detrás del asesinato de su esposo en Dallas.

La revelaciones hechas por la Señora Kennedy y por Clarke muestran que el gobierno de los Estados Unidos no es confiable para llevar a cabo investigaciones de fechorías hechas con pleno conocimiento y total apoyo de altos funcionarios de la CIA y de la Casa Blanca. Los ataques del 11 de septiembre no son más que acciones encubiertas a esos altos niveles del gobierno.

Las recientes declaraciones de Clarke sobre el conocimiento por parte de la CIA sobre las células de Al Qaeda involucradas en los hechos del 11 de septiembre antes de que estos sucedieran en 2001 en Nueva York y Washington sólo nos dejan ver la mera superficie del mundo de la inteligencia, los grupos altamente compartimentados, que planearon cuidadosamente los ataques y como los medios encubrieron el desarrollo de dichos acontecimientos.

El individuo que sobresale entre todos los funcionarios de la inteligencia y agentes de la ley que trataron de buscar activamente la red criminal que llevarían a cabo los atentados del 9/11 era el jefe anti-terrorismo del FBI John O´Neil [que falleció curiosamente el 11 de septiembre de 2001, ndlr]. Desde que ocurrió el primer atentado con bomba contra el “World Trade Center” en 1993, O´Neil emprendió una empecinada búsqueda de Osama bin Laden y de Al Qaeda. Y después de ocurrir otros ataques terroristas contra las Torres Khobar, en Dharan, Arabia Saudita; contra las embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania, y contra el buque USS Cole en el puerto de Adén, el mayor problema de O´Neil ya no era Al Qaeda, sino la resistencia de altos funcionarios en el seno del gobierno estadounidense.

La mayor teoría de la conspiración de todos ellos, el reporte (informe) de la comisión oficial sobre el 9/11, que concluyó que diecinueve hombres, mayoritariamente de Arabia Saudita, secuestradores con cuchillas fueron capaces de burlar al multimillonario sistema de defensa e inteligencia de los EE.UU. en tan sólo unas horas, en una mañana de de martes del 2001, ha sido desacreditada en parte por los dos copresidentes de la Comisión 9/11: el ex-gobernador de Nueva Jersey, Thomas Kean, y el ex –representante demócrata por Indiana, Lee Hamilton. Ambos dijeron que funcionarios del gobierno mintieron a su comisión y que se ocultó información importante que no fue entregada a los investigadores…

La ira de Kean y de Hamilton sería mejor empleada contra Philip Zelikow, ayudante de la consejera para la Seguridad Nacional de Bush, Condoleezza Rice, que aseguró bajo juramento que nadie podría esperar el uso de aviones de pasajeros como armas. Zelikow fue designado director ejecutivo de la Comisión 9/11 y tenía la misión de evitar cualquier investigación sobre el papel de la CIA, de los sauditas, y de los intereses de Wall Street en la creación de los ingredientes que permitieron que los ataques del 11 de septiembre ocurrieran sin complicación o obstáculo alguno. Es conocida la conducta que ha mantenido Zelikow de desacreditar cualquier teoría que no se ajuste a la doctrina del gobierno, incluyendo ataques a cualquiera que se no crea en los mitos de la Comisión Warren sobre el asesinato del Presidente Kennedy.

Desgraciadamente, los ataques del 9/11 contra el “World Trade Center” no constituyeron la primera vez que el gobierno de EE.UU. se involucró en un gran encubrimiento de un ataque contra dichos edificios. Según fuentes de inteligencia norteamericanas, el FBI y el Departamento de Justicia ocultaron volúmenes de traducciones de mensajes telefónicos en idioma árabe interceptados antes de que ocurriera el atentado con bomba en 1993 contra el “Trade Center”, en el interior de los EE.UU. y desde Sudan, donde se encontraban militantes islámicos que una vez trabajaron para la inteligencia norteamericana durante la guerra de los mujadhines contra la Unión Soviética, en Afganistán.

Los importantes servicios de inteligencia, que demostraron la existencia de una relación entre la CIA y las fuerzas Mujadhines “afgano-árabes”, incluidos los que eran fieles a Osama bin Laden, nunca aparecieron en el juicio de la célula de Brooklyn y Jersey, en la que estaban el clérigo egipcio ciego Shaikh Omar Abdul Rahman, Ramzi Yousef y Eyad Ismail. La célula de Nueva York y Nueva Jersey también incluía a Ali Mohammed, un graduado de la Escuela de las Fuerzas Especiales del Ejército, en Fort Bragg, Carolina del Norte. Este hombre, cuando estaba en servicio activo como miembro de las Fuerzas Especiales, viajó en secreto a Afganistán a entrenar a las fuerzas de Bin Laden y brindarles información de inteligencia sobre los “objetivos blandos” norteamericanos para llevar a cabo ataques terroristas; en la célula también aparecía Wadih el Hage, secretario personal de Bin Laden, residente en los EE.UU.

Es irónico que, los dos hombres responsables de la no presentación de la información de inteligencia sobre el ataque de 1993 contra el “World Trade Center” ante el jurado y el Gran Jurado—los principales fiscales federales en Nueva York y Nueva Jersey en el caso del atentado con bomba—fueran Patrick J. Fitzgerald y Michael Chertoff, respectivamente. Fitzgerald llegó a ser el Fiscal del Distrito Norte de Illinois y comenzó sus actividades con la acusación y castigo de dos gobernadores de Illinois por corrupción: el Republicano George Ryan y el Demócrata Rod Blagojevich. Ambos casos fueron shows de trasfondo político.

Ahora se añade a las atrocidades cometidas por el gobierno de EE.UU. el hecho de que, según una fuente del FBI, el jefe investigador de esta instancia contra Al Qaeda en los años 90, el desaparecido John O´Neil, estaba furioso porque una gran parte de las informaciones de inteligencia sobre las llamadas telefónicas nunca fue presentada como evidencia y quedó sin traducir y clasificada.

Existen otros vínculos de la CIA con Bin Laden y Al Qaeda que son muy numerosos para describirlos.

Sin embargo, hay uno que sobresale porque involucra a una figura clave en el Pentágono que dirigió Donald Rumsfeld cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre. Una fuente de la CIA relacionada con el Fondo para la Defensa de Bosnia, recogía donaciones de los países árabes y musulmanes para la guerra de Bosnia contra Serbia y Croacia, y reveló que la Red contra Delitos Financieros del Departamento del Tesoro (FINCEN) tenía preocupaciones que las transferencias de dinero hechas por le Banco Riggs a la cuenta del Fondo para la Defensa de Bosnia en el Banco Central de Sarajevo estuvieran beneficiando a elementos terroristas que se creía que estaban relacionados con Osama bin Laden y Al Qaeda. Riggs era el banco principal que brindaba servicios al embajador saudita en EE.UU., el príncipe Bandar y su esposa la princesa Haifa y era también el banco que tenía vínculos con la familia de George H.W. y George W. Bush.

Cuando la fuente CIA se quejó de que los Fondos de Defensa para Bosnia estaban pasando a las manos de terroristas islámicos, incluyendo personas relacionadas con bin Laden, recibió la respuesta de uno de los principales funcionarios del Fondo: “Sólo tienes que hacer que suceda!

El vínculo de Bosnia con Al Qaeda era importante. En realidad, bin Laden no sólo había visitado Bosnia—según informes—sino que portaba al menos un pasaporte diplomático de Bosnia y había interactuado con diplomáticos bosnios en Viena, Austria.

Pero no se puede ignorar la relación entre Mossad y el 9/11. Dos documentos internos del gobierno estadounidense revelaron que entre los 120 “estudiantes de arte” israelíes que trataron de penetrar la seguridad de decenas de edificios de oficinas federales y que visitaron las residencias de muchos funcionarios del sistema de justicia en el 2000 y 2001 utilizaban direcciones residenciales y postales en el Sur de la Florida y en Texas, cerca de otras utilizadas por los secuestradores de los aviones del 9/11.

La información trascendió en un informe de la Oficina Antidroga (DEA) redactado en junio de 2001 sobre las actividades de los estudiantes de arte y de una lista del FBI con los nombres de los secuestradores y otros sospechosos, incluyendo un conocido agente del Mossad, Dominick Suter, que dirigía una compañía israelí en Weehawken, Nueva Jersey. La lista del FBI se dio a conocer accidentalmente a principios del mes de octubre de 2001 en un sitio web del gobierno Finlandés.

(…)

——————————————————

* WAYNE MADSEN:

Ex-funcionario de la National Security Agency (NSA), se convirtió en periodista investigador especializado en el espionaje electrónico, posteriormente en el espionaje en general. Fue jefe de sección en la revista francesa Intelligence Onlinehasta que esta fue comprada por el diario francés Le Monde. Actualmente él mismo publica la Wayne Madsen Report e interviene regularmente en la televisión rusa internacional Russia Today emitiendo en inglés. Ha escrito varios libros: The Handbook of Personal Data Protection (London: Macmillan, 1992); Genocide and Covert Operations in Africa 1993-1999 (Edwin Mellen Press, 1999); Jaded Tasks: Big Oil, Black Ops & Brass Plates and Overthrow a Fascist Regime on $15 a Dayy co-autor de America’s Nightmare: The Presidency of George Bush II (Dandelion, 2003).

Read Full Post »

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

Las personas están corriendo ahora detrás de gente que no merece confianza. Y van a perderlo todo. En primer lugar, ahora, han perdido su honor. Ya no hay más honor en la Divina Presencia para la humanidad que vive ahora sobre la tierra en el siglo veintiuno, pues huyen de su Creador, huyen del Señor de los Cielos. (Shaykh Nazim al Hakkani, Qutb al Aqtab o Gran Polo del Islam contemporáneo)

* * *

De Iarnoticias, por Manuel Freytas (20 de febrero de 2010)

La ojiva iraní: Una pesadilla que empieza a cobrar cuerpo


Natanz en Irán

Instalación nuclear de Natanz, en Irán

Es un juego (y un cuento) de nunca acabar.

EEUU, Israel y el eje sionista europeo, exacerban el conflicto (por ahora mediático) y tiran de la cuerda, para luego aflojar y seguir buscado vías de negociación con Irán.

Y los ayatolas no se quedan atrás: desde Teherán lanzan rayos y centellas contra EEUU e Israel, ensayan armas y operativos militares, y pronostican la desaparición del Estado judío en las llamas del Apocalipsis.

Es un juego diplomático y psicológico que, desde hace años, intenta evitar una verdadera confrontación militar que incendiaría el Golfo y los mercados internacionales y tendría un desenlace incierto en Medio Oriente y en el resto del mundo.

La prensa internacional, descerebrada y sin análisis, se suma al show con titulares y “noticias” que no son nada más que una repetición del mismo argumento.

En este tablero, marcado por la superficialidad y la especulación política chatarra, hay uno a quien el chiste no le hace ninguna gracia: Israel.

El Estado judío está convencido de que Teherán esconde bajo siete llaves el secreto del verdadero desarrollo de su proyecto nuclear.

Cuando la logia sionista que gobierna en Tel Aviv alucina con los ayatolas en poder de una ojiva nuclear, pierde el sueño y el apetito. Y sabe Dios que no disimulan. Es en lo único que no disimulan.

La ojiva, en realidad, es lo único que puede desatar un Apocalipsis militar en Medio Oriente.

Las especulaciones superan a la realidad, pero no tanto.

En Rusia, la prensa y agencias moscovitas, aseguran que Moscú está a punto de entregarle a Irán el sistema de misiles S-300 que volvería casi invulnerable el espacio aéreo iraní.

Declaraciones de las últimas horas de altos funcionarios y jefes militares rusos van en esa línea.

La prensa europea, sus analistas de cotillón, siguen lanzando señales y advertencias de que en el Golfo Pérsico se está cocinando algo grande.

Allí, y no precisamente de vacaciones, se encuentra estacionada una formación naval con poder nuclear que ha sido reforzada en los últimos días, según revelan diarios del Imperio como The New York Times y The Washington Post.

The Washington Post, es un vocero tradicional del Pentágono, y cuando larga alguna versión insistentemente es porqué  Washington y los generales de la junta de estado mayor están enhebrando alguna estrategia.

Pero lo que hace sospechar seriamente que “algo está pasando”, es la reciente gira de la mujer maravilla sionista, Hillary Clinton, a las monarquías petroleras aliadas del Golfo.

Y hay un punto central: Dotar urgentemente a estos reyezuelos traidores a la causa árabe, de sistemas misilísticos que protejan sus reservas petroleras (aseguradas por Washington) de un ataque o un contraataque iraní.

Más que tenerlos de aliados en un ataque contra Irán (las aristocracias del Golfo son más enemigas de los ayatolas que el propio eje sionista), la cuestión que hoy desvela a los estrategas militares de la Casa Blanca es la preservación de los oleoductos cuyo daño podría paralizar en más de un 50% el negocio petrolero a escala mundial.

Y el punto siempre es el mismo: Nadie puede prever qué pasaría con los mercados mundiales y cómo reaccionarían las bolsas (el barómetro financiero del sistema capitalista) si Irán atacara las redes petroleras del Golfo o quedara en pie luego de un bombardeo USA-israelí contra las usinas nucleares y el dispositivo de defensa militar de Teherán.

Pero hay un tema clave del que no se ocupan ni analizan los periodistas ignorantes de la prensa convencional.

Con el S-300 en manos iraníes el eje USA-Israel-Reino Unido tendría que replantear globalmente su estrategia de ataque habida cuenta de que sus aviones y pilotos podrían caer como moscas sobre el suelo bendito de los ayatolas.

Ejercicio misilístico iraní

El punto es el contraataque iraní: Si en el curso de pocas horas EEUU e Israel no consiguen anular la defensa aérea iraní expondrían las ciudades judías a un contraataque de los misiles convencionales del arsenal iraní que pueden llegar hasta Israel y las bases y tropas USA estacionadas en Irak y en el Golfo .

Y ningún analista, por más que elucubre y traspire teorías conspirativas, está en condiciones de proyectar las reacciones del mundo islámico en Medio Oriente y el resto del planeta. Nunca se sabe, la vida, como dice Rubén Blades, siempre te da sorpresas.

Y otro agregado de las últimas horas: Moscú aparentemente no le dio curso al pedido de Israel para que se sume a las sanciones económicas y suelte la mano de los ayatolas en su conflicto con Occidente.

Si a esta posición se suma China, la maniobra de presión y estrangulamiento económico de Irán quedaría en el tintero del Consejo de Seguridad de la ONU.

No obstante, la diplomacia ultra cretina de Moscú y de Pekín, sigue como un saltimbanqui jugando en estrategias complementarias de negar y presionar a Irán por un lado, y darle toques y besitos cariñosos por otro.

Además, la alianza estratégica comercial y militar de ambas potencias con el régimen de los ayatolas en ningún momento se alteró. Los chinos y los rusos, más allá de su inteligencia política sibilina, dependen del “eje del mal” para sobrevivir, tanto como el Vaticano depende de sus fieles para seguir con el negocio.

Por otro lado, y alimentando las sospechas de que algo “está pasando”,  en las últimas semanas, se realizaron más de una decena de encuentros entre los halcones del estado mayor israelí y los lanceros del Pentágono para coordinar una estrategia con los ataques planificados y agendados, en suspenso, desde hace más de cuatro años.

La novela siempre empieza y termina con la advertencia que se hacen entre sí los halcones judíos israelo-estadounidenses: Ojo, si éstos consiguen la ojiva, tendremos que hacer lo que dicen o mudarnos de domicilio.

En definitiva, se jode con casi todo, menos con la bomba.

A tono con esta realidad, y en ese escenario, la AIEA (la oficina nuclear USA en la ONU) salió a movilizar el avispero diciendo que Irán está cerca, muy cerquita, de tener una ojiva nuclear (leer la “noticia” abajo).

Un granito de arena más en ese polvorín sin mecha que es el Golfo Pérsico.

Flota americana


“Noticia” recomendada:
La AIEA, preocupada por Irán, que podría estar fabricando un arma nuclear

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Read Full Post »

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

El Nobel de la Paz, Obama, ha anunciado su estrategia militar en Afganistán: el envío de 30,000 soldados estadounidenses que se sumarán a los 68,000 que ya están ocupando el país.

Barack Obama ha vuelto a activar el expediente político de Bush de la guerra internacional contra-terrorista para justificar la medida.

El mismo Obama que, a las puertas de la reunión por el cambio climático en Copenhage, ha vuelto a ganar las fáciles simpatías del público al asegurar que participará en el día inicial de la cumbre y al prometer que Estados Unidos va asumir el compromiso de reducir sus emisiones en un 17% para el año 2020, pero eso sí, tomando como base los niveles de 2005.

Lo que representa, en definitiva, como informa Alejandro Teitelbaum de la Haine, “sólo el 4% ó 5% para 2020 respecto a los niveles de 1990.  Los demás países anuncian compromisos de reducción bastante más elevados (China habla del 40%) partiendo de los niveles de 1990 … los expertos en clima han expresado reiteradamente la necesidad de alcanzar compromisos de reducción de emisiones de entre el 25% y el 40% para 2020 (tomando como referencia los niveles de 1990) y de entre el 80% y el 95% para 2050”.

No está de más analizar con algo más de detalle a este ‘hijo de la democracia’, un verdadero fenómeno de triunfo del mito democrático en el imaginario simbólico político contemporáneo.

Reproducimos a continuación lo escrito por un analista estadounidense en relación al Presidente Norteamericano.

Pero incluso análisis descarnados como el análisis que se observa a continuación se enfrentan a la monumental valla de la mentalidad política moderno-contemporánea.

Si se pudiera simplemente comprender que, lejos de un defecto contingente, lejos de estar frente a un caso particularmente nocivo de ‘malos muchachos en la escena por mucho tiempo’, nos hallamos en verdad ante el producto esperable de la democracia misma, quizá entonces podría abrirse nuestra comprensión hacia múltiples otros temas. 

Para quien haya seguido el post anterior en este blog, acerca del mal intrínseco a la democracia, habrá más de una pregunta que formularse.

*  *  *  *  *

EL HOMBRE MENOS PODEROSO DE MUNDO

El Títere Obama

Por Paul Craig Roberts  – 1 de diciembre de 2009

Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan.  Fue Editor Asociado de la página editorial del Wall Street Journal, colaborador de Business Week  y editor colaborador de National Review. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions.

Reproducimos aquí la traducción que Germán Leyens ha hecho para Rebelión.

 

El lobby de Israel no tardó mucho en meter en vereda al presidente Obama respecto a su prohibición de establecer más asentamientos ilegales israelíes en tierra palestina ocupada. Obama descubrió que un simple presidente estadounidense carece de autoridad cuando se enfrenta al lobby de Israel y que simplemente a EE.UU. no se le permite hacer una política para Oriente Próximo separada de la de Israel.

Obama también descubrió que tampoco puede cambiar casi nada más, por si algún día hubiera tenido la intención de hacerlo.

El lobby militar y de seguridad tiene en su orden del día la guerra y un Estado policial en el interior, y un simple presidente estadounidense no puede hacer nada al respecto.

El presidente Obama puede ordenar el cierre de la cámara de tortura en Guantánamo y que se detengan los secuestros, las entregas y la tortura, pero nadie cumple las órdenes.

En lo esencial, Obama es irrelevante.

El presidente Obama puede prometer que va a traer a los soldados a casa, y el lobby militar dice: “No, los va a enviar a Afganistán, y mientras tanto inicie una guerra en Pakistán y conduzca a Irán a una posición que sirva de excusa para otra guerra. Las guerras son demasiado lucrativas como para que le permitamos que las detenga.” Y el simple presidente tiene que decir: “¡Sí, señor!”

Obama puede prometer atención sanitaria a 50 millones de estadounidenses sin seguro, pero no puede pasar por encima del veto del lobby de la guerra y el lobby de los seguros. El lobby de la guerra dice que sus beneficios con la guerra son más importantes que la atención sanitaria y que el país no se puede permitir al mismo tiempo la “guerra contra el terror” y la “medicina socializada.”

El lobby de los seguros dice que la atención sanitaria tienen que suministrarla los seguros privados de salud; de otra manera, no nos la podemos permitir.

Los lobbies de la guerra y de los seguros agitaron sus registros de donaciones para las campañas electorales y convencieron rápidamente al Congreso y a la Casa Blanca de que el verdadero propósito de la ley de atención sanitaria era ahorrar dinero reduciendo las prestaciones de Medicare y Medicaid, “controlando las prerrogativas.”

Prerrogativas es una palabra derechista utilizada para denigrar las pocas cosas que hizo el gobierno, en un pasado distante, para los ciudadanos. La Seguridad Social y Medicare, por ejemplo, se denigran como “prerrogativas.” La derecha no para de hablar sobre la Seguridad Social y Medicare como si fueran dádivas de asistencia social a gente poco diligente que se niega a cuidar de sí misma, mientras en realidad los ciudadanos pagan de más por las miserables prestaciones con un impuesto de un 15% sobre sus ingresos.

Por cierto, desde hace decenios el gobierno federal financia sus guerras y sus presupuestos militares con el excedente de los ingresos cobrados por el impuesto de Seguridad Social.

Afirmar, como hace la derecha, que no nos podemos permitir lo único en todo el presupuesto que ha producido consistentemente un excedente de ingresos, indica que el verdadero objetivo es despachurrar al simple ciudadano.

Las verdaderas prerrogativas nunca se mencionan. El presupuesto de “defensa” es una prerrogativa del complejo militar y de seguridad acerca del cual el presidente Eisenhower nos advirtió hace 50 años. Una persona tiene que ser demente para creer que EE.UU., “la única superpotencia del mundo” protegida por océanos al este y al oeste y por Estados títeres al norte y al sur, necesita un presupuesto de “defensa” mayor que los gastos militares del resto del mundo en su conjunto.

El presupuesto militar no es otra cosa que una prerrogativa del complejo militar y de la seguridad. Para ocultar este hecho, la prerrogativa se disfraza de protección contra los “enemigos” y pasa a través del Pentágono.

Yo digo que eliminen al intermediario y simplemente asignen un porcentaje del presupuesto federal al complejo militar y de la seguridad. Así no tendremos que inventar razones para invadir otros países e ir a la guerra para que el complejo militar y de la seguridad obtenga su prerrogativa. Sería mucho más barato darles el dinero directamente, y se ahorrarían muchas vidas y dolor en el país y en el exterior.

La invasión estadounidense de Iraq no tuvo absolutamente nada que ver con los intereses nacionales de EE.UU. Tuvo que ver con los beneficios de la industria de armamentos y con la eliminación de un obstáculo a la expansión territorial de Israel. El coste de la guerra, aparte de los 3 billones de dólares, fue de 4.000 estadounidenses muertos, más de 30.000 estadounidenses heridos y mutilados, decenas de miles de matrimonios estadounidenses rotos y carreras destruidas, un millón de iraquíes muertos, cuatro millones de iraquíes desplazados, y un país destruido.

Todo esto se hizo en función de los beneficios del complejo militar y de la seguridad y para que Israel, paranoico, armado de 200 armas nucleares, se sienta “seguro”.

Mi propuesta enriquecería aún más al complejo militar y de la seguridad, ya que las compañías recibirían el dinero sin tener que producir las armas. En su lugar, todo el dinero se podría destinar a bonificaciones multimillonarias y a pagos de dividendos a los accionistas. No habría que matar a nadie, dentro o fuera del país, y al contribuyente le iría mejor.

Ningún interés nacional estadounidense necesita la guerra de Afganistán. Como reveló el ex embajador del Reino Unido, Craig Murray, el propósito de la guerra es proteger el interés de Unocal en el gasoducto Trans-Afganistán. El coste de la guerra es muchas veces mayor que la inversión de Unocal en el gasoducto. La solución obvia es comprar Unocal, dar el gasoducto a los afganos como compensación parcial por la destrucción que hemos infligido a ese país y a su población, y traer a los soldados a casa.

El motivo por el cual mis soluciones sensatas no pueden ser realizadas es que los lobbies piensan que sus prerrogativas no sobrevivirían si fueran obvias. Piensan que si el pueblo estadounidense supiera que las guerras se libran para enriquecer a las industrias de armamentos y del petróleo, la gente pondría fin a las guerras.

En realidad, el pueblo estadounidense no tiene voz ni voto en lo que hace “su” gobierno. Los sondeos públicos muestran que la mitad o más del pueblo estadounidense no apoya las guerras en Iraq o Afganistán y no apoya la escalada de la guerra en Afganistán del presidente Obama. Sin embargo, las ocupaciones y las guerras continúan. Según el general Stanley McChrystal, los 40.000 soldados adicionales bastan para estabilizar la guerra, es decir, que siga para siempre, la situación ideal para el lobby de los armamentos.

La gente quiere atención sanitaria, pero el gobierno no escucha.

La gente quiere puestos de trabajo, pero Wall Street quiere mejores precios para las acciones y obliga a las firmas estadounidenses a exportar los puestos de trabajo a países con mano de obra más barata.

El pueblo estadounidense no tiene efecto en nada. No puede afectar nada. Se ha hecho tan irrelevante como Obama. Y seguirá siendo irrelevante mientras los grupos de intereses organizados puedan comprar al gobierno de EE.UU.

La incapacidad de la democracia estadounidense para producir cualesquiera resultados deseados por los votantes es obvia. La total indiferencia del gobierno ante el pueblo es la contribución del conservadurismo a la democracia de EE.UU. Hace algunos años hubo un esfuerzo por devolver el gobierno a manos del pueblo limitando la capacidad de grupos de intereses organizados de invertir enormes cantidades de dinero en campañas políticas y, por lo tanto, comprometer al funcionario elegido con quienes subvencionaron su elección. Los conservadores dicen que toda limitación sería una violación de la garantía de libertad de expresión de la Primera Enmienda.

Los mismos “protectores” de la “libertad de expresión” no objetaron la aprobación por el lobby de Israel de la ley de “expresión de odio”, que criminalizó la crítica del trato genocida de Israel hacia los palestinos y el continuo robo de sus tierras.

En menos de un año, el presidente Obama ha traicionado a todos sus partidarios y roto todas sus promesas. Es un cautivo total de la oligarquía de los grupos de intereses dominantes. A menos que lo salve un acontecimiento orquestado del tipo 11-S, Obama será un presidente de un solo período. Por cierto, el colapso de la economía lo condenará, sin tener en cuenta un “evento terrorista.”

Los republicanos están preparando a Palin. Nuestra primera presidenta, después de nuestro primer presidente negro, completará la transición a un Estado policial estadounidense mediante el arresto de críticos y manifestantes contra las políticas inmorales exteriores e interiores de Washington, y ella completará la destrucción de la reputación de EE.UU. en el extranjero.

Putin, de Rusia, ya ha comparado a EE.UU. con la Alemania nazi, y el primer ministro chino ha comparado a EE.UU. con un deudor irresponsable y despilfarrador.

Cada vez más, el resto del mundo ve a EE.UU. como la única fuente de todos sus problemas. Alemania ha perdido al jefe de sus fuerzas armadas y a su ministro de defensa, porque EE.UU. convenció o presionó, por las buenas o por las malas, al gobierno alemán para que violara su Constitución y enviara tropas a combatir por los intereses de Unocal en Afganistán. Los alemanes pretendieron que sus tropas no estaban realmente combatiendo, sino que estaban involucradas en una “operación de mantenimiento de la paz.” Esto funcionó más o menos hasta que los alemanes pidieron apoyo aéreo que asesinó a 100 mujeres y niños que hacían fila para conseguir combustible.

Los británicos están investigando a su principal criminal, el ex primer ministro Tony Blair, y cómo engañó a su propio gabinete a fin hacer lo que quería Bush y suministrar alguna cobertura para su invasión ilegal de Iraq. Los investigadores británicos no pueden presentar acusaciones criminales, pero el tema de la guerra basada enteramente en un engaño orquestado y en mentiras está obteniendo una audiencia. Resonará en todo el mundo, y el mundo tomará nota de que no hay una investigación equivalente en EE.UU., el país que originó la Guerra Falsa.

Mientras tanto, los bancos de inversión de EE.UU., que destruyeron la estabilidad financiera de muchos gobiernos, incluido el de EE.UU., siguen controlando, como han hecho desde el gobierno de Clinton, la política económica y financiera de EE.UU. El mundo ha sufrido terriblemente gracias a los gánsteres de Wall Street, y ahora mira a EE.UU. con ojo crítico.

EE.UU. ya no cuenta con el respeto con el que contaba bajo el presidente Ronald Reagan o el presidente George Herbert Walker Bush. Los sondeos mundiales demuestran que EE.UU. y su titiritero están considerados como las dos mayores amenazas para la paz. Washington e Israel superan en la lista de los más peligrosos al régimen demente de Corea del Norte.

El mundo comienza a ver a EE.UU. como un país que debe abandonar su posición. Cuando el dólar está sobre-inflado por un Washington incapaz de pagar sus cuentas, ¿el mundo se motivará por la codicia y tratará de salvarnos para proteger sus inversiones, o dirá (más bien), gracias a Dios, ¡buen viaje!?

 

* * * * *

Otros escritos de interés de Paul Craig:

Ningún presidente de Estads Unidos puede enfrentar a Israel

Desenmascarando el 11-S

Otros vínculos:

James Petras – Respecto a la relación de Obama con el Lobby de Israel en EEUU

Read Full Post »