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En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

A propósito de la exposición de la necesidad de la Ley Divina y la Justicia para el ser humano que dos grandes maestros espirituales exponen en la Revista Otomana Osmanli Yildirim N° 5, cuya exposición muestra la sabiduría de la Ley Divina en sí misma.

El Islam tradicional, ortodoxo, clásico, se aprende mediante el seguimiento -taqlid- estricto de una de las Cuatro Escuelas clásicas de Derecho islámico, bajo un aspecto, y bajo otro, complementario e inseparable del anterior, si bien a la vez ‘catapultador’ hacia realizaciones meta-legales del espíritu {que no hay que confundir con realizaciones ‘derogatorias’ de la Ley}, se aprende a través del seguimiento de un Maestro espiritual de la instancia de la sapiencialidad sufi -con quien se completa el conocimiento necesario para, mediante el ejercicio ponderativo de la razón práctica resultante de un proceso de paideia, aplicar de modo balanceado y virtuoso la Ley y su Espíritu en un muy concreto-aquí-y-ahora que sin embargo no responde en absoluto a una lógica ‘acomodaticia’ o ‘claudicadora’, esto es, inauténtica, sino que responde a una lógica de intensa búsqueda de autenticidad en el sometimiento a Dios.

Queda por ende fuera del Islam rectamente entendido (del Islam, que en estricto, hay un solo) el shiismo, el wahabismo, el salafismo, el qutbismo, el binladenismo, Hamas, Fatah, Hermanos Musulmanes, Hiz ut Tahrir, el feminismo, el secularismo, el capitalismo, comunismo, socialismo, el anarquismo “islámicos” y demás jungla de desviaciones y lastres que han surgido en el mundo islámico tras la pérdida de la cohesión social y de horizonte de conocimiento que aún subsistía gracias al Califato Otomano.

No se identifique al autor, por tanto, con ninguna de estas extrañezas modernistas de un denominado Islam contemporáneo.

Ahora bien, para entender la lógica del funcionamiento del Orden social en un mundo auténticamente islámico hay que comprender algo: los equilibrios al interior de nuestra Tradición islámica.  La Espada de la Justicia que mantiene el Orden social, posibilitando el florecimiento de la fluidez de la vida alumbrada por la Misericordia de la Barakah Divina de quienes como siervos de Dios se vuelven a la construcción de un mundo común erigido sobre la lealtad a nuestro compromiso con el Creador, glorificado sea.

El tema de la temida ‘justicia’ de la shariah islámica.  Un asunto largamente explotado por una percepción caricaturizada de la Ley Islámica como algo de otro absoluto, ajeno al Yo superior de Occidente y su ‘ley angélica’.

El ‘pluriculturalismo plano’ (al estilo de la lógica universalista de los Derechos Humanos fabricados en la ideología secularista occidental) que es en el fondo muy monoculturalista [los hechos de la globalización hablan por sí mismos], parece necesitar que lo que queda fuera de su fórmula sea presentado como horrendo, a fin de justificar -por vía meramente emotiva, que no racional- la exclusión que necesariamente realiza.

Dicho pluriculturalismo olvida que una Tradición como el Islam puede perfectamente contener en sí misma mecanismos de auto-regulación de los excesos o desórdenes sociales (en condiciones, claro, que sólo surgen bajo el presupuesto de un mínimo de ‘orden cultural-societal’ que le permite expresarse plenamente, que es justamente lo que queda impedido y queda destruido por la potencia político-militar de las naciones de ‘discursos liberales’).

Mecanismos de equilibrio que en Occidente pueden ser pura y simplemente desconocidos, toda vez que sólo son posibles en horizontes espirituales marcadamente no secularistas, no obstante dotados de sentido armónico en el mundo de quienes construyen su vida en común vueltos alrededor del Único.

En cuanto al famoso y tan temido derecho penal islámico (las lapidaciones, el castigo de la blasfemia, etc.), quedando entendido -por la definición dada previamente de lo que ha sido y es el Islam tradicional, así como por esta nota sobre las condiciones de realización relativamente plena de los auto-equilibrios, se ofrece a continuación apenas un ejemplo gráfico de aquello a lo que me refiero.

Espero que el lector pueda sospechar, después de ello, que Islam … no requiere de fallidos y funestos mecanismos liberales para ser, como es, sublime para el ser humano.

Lo que un mundo islámico tradicional necesita, en esta época, en la que los proyectos denominados islamistas son copia en reverso de los mismos males autoritaristas y totalitaristas de los proyectos políticos de la modernidad de Occidente, vestida bajo ropaje alegadamente islámico, no es una interferencia enajenante y torcedora, torpe, del humanismo secularista (o sus fuerzas militares prestas a controlar los recursos de las naciones islámicas), sino precisamente … revigorizarse, limpiarse y reconstruirse sobre la base de la fuerza de su propia tradición, del Islam prístino, Ahlus Sunnah wal Yamaah en el Islam Tradicional.

El ejemplo (de un sohbet de Maulana Shaykh Nazim en Mercy Oceans Book 2), es a propósito de la lapidación (nótese que este castigo, no obstante jamás poder considerarse derogado pues nadie tiene autoridad para modificar la Ley Divina, cuya virtud amenazante debe permanecer en consideración de las potencias nefastas de los egos cuando se dejan librados a la tiranía de los demás por el dictado de las pasiones propias, durante largo tiempo en las cortes otomanas fue una práctica más como la espada de Damocles que como una ocurrencia efectiva).  Y téngase presente que la solución efectiva se produce en virtud  a los mecanismo de auto-equilibrios que funcionan en base a las dos instancias, la Ley y la instancia sapiencial que la presupone.  El qadi y el wali, o más bien, el qadi que aprende a los pies de un wali.

 De su sohbet:

“We are asking Islam with every means to make love strong between people, bringing them nearer to each other.  Everything making them far apart is prohibited.

Allah likes to cover our sins and likes his servants to cover them also. The Prophet says there is a curse for the fifth witness. The worst action for people is adultery and it carries the severest punishment. For two persons married to others it is death. But there must be four witnesses. How will they witness? The judge will call them one at a time while the others wait outside.

He asks the first if he was witness to fornication. He says «Yes». «Are you sure?» «Yes, I saw them.» «Did you run your hand between them and feel something like a knife in its sheath?» «No.» «Then go away, get out.» All four witnesses come and go this way. For any other witnesses coming, a fifth or sixth, a curse is on them. Then the judge asks the accused: «What do you say?» It is best for them to say «No». (When a person came to the Prophet wanting to admit to adultery, the Prophet first

turned away his head, told him to go away, and when he persisted asked the sahâba if that person was mad, and only after all that carried out punishment.)

The judge says: «It is harâm -forbidden- to be alone with a strange woman. No death punishment, but you must know that this leads to fornication. Be careful.» Then he may give them any other punishment, so that they may remember.

This keeps people honourable in front of everyone.

Perhaps we may see such a thing, but we must keep our eyes. Don’t be witness for sins. If seeing, think of another thing.

One learned man was passing with his students by a ruined place. A man and woman were together

in there. The students ran to catch them, but the sheikh came with his coat and covered them, saying:

«This poor man and his wife have no roof to be under. Leave them.»

El control autónomo e interno en el Islam de los propios desórdenes societales descansa sobre la base de una soberanía fuerte de un gobierno central Califal que en su reverso tiene la presencia viva y fuerte de las tariqas -fraternidades, órdenes- sufíes.  Éstas son las bases de la brillantez del gobierno islámico, como en el caso otomano.

Un mundo de la vida como el Islam no es ‘estructuralista’ (ninguno ajeno a las desviaciones modernas lo es), por lo que es -curiosamente y bajo aspectos relevantes- mucho más personalista que el mundo de gobiernos-estructura, leyes y no juristas, códigos y no jueces, aparato estatal y no gobernantes (por decirlo así, sin que, obviamente, pretenda decir que no hay ‘instituciones’).  Es un mundo más próximo de las personas entre sí, menos segmentado y automatizado que las sociedades modernas estatalistas de códigos  y normas del Ejecutivo.

La Ley Divina tiene por ende un rostro más cercano a la sabiduría del aquí y ahora que cualquier sistema jurídico o judicial de una entidad estructuralista como el estado contemporáneo.

Y nunca deja de ser como es, divinamente establecida hace más de 1,400 años atrás, como un tesoro que los cualificados en la misma, por expansión del corazón en el pecho (como dice el Sagrado Corán) son capaces de mostrar en cada época y momento según como corresponde de modo óptimo y fiel.

El ser humano es capaz de contener una realización superior a los ángeles, o un mal más nocivo que el de los animales, y es de sabiduría que en las pautas de la comunidad de los seres humanos se establezca el modo de proteger a cada ser humano de la destrucción de los dragones que guarda, para lo cual una espada de Damocles poderosa se cierne sobre dicha posibilidad, y, a la vez, por cada restricción profiláctica corta, se ofrece díez avenidas amplias de libre discurrir para el espíritu.

De ese modo, la Ley es justa, la Misericordia es grande, y la Misericordia precede a la Justicia, como la precede en el Orden Divino y en el corazón de nuestro amado Profeta (saaws), el Justo y, por ello mismo, el Justo sin par de entre los seres humanos habidos o por haber.

Salams.

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En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

 

Muchos en los círculos académicos, o incluso dentro del mundo islámico, pueden asombrarse de las graves palabras de un personaje prominente como Maulana Shaykh Nazim, uno de los líderes religiosos sunnis de mayor relevancia contemporánea, cuando comenta, a propósito de las revueltas árabes contemporáneas, acerca de un gran cambio insperado que se avecina, distinto por cierto a las expectativas que desde Occidente la ONU o la Casa Blanca podrían estar albergando. 

Resulta evidente que las multitudes están agitando desordenadamente sus pasiones -además, en cualquier sentido, menos en el de regresar a las Leyes o el Nomos Islámico- movidos por la ideología anti-islámica de la democracia.  Y azuzados por actores externos, también, sumamente interesados en las ganancias que pueden realizar ‘a río revuelto’.  Hasta aquí, todo iría ‘viento en poca’ para el liberalismo decididamente anti-tradicional.
Pero lo que hay, al fondo de ello, es una profunda insatisfacción con el status quo.
Y entendámonos: el status quo político, social y económico de los países de Medio Oriente, por mucho que se haya oído lo contrario, NO ES ISLÁMICO sino, por el contrario, marcadamente ajeno al Islam.
Desde la pérdida del Califato Islámico, esto es, el Califato Otomano, la división ocurrida en la Ummah del Islam en decenas de países estado y en nacionalismos divisionistas, la pérdida de todo poder conjunto en el escenario internacional, la generación de una Torre de Babel ensangrentada y míseramente corroida, las luchas intestinas religiosas y las incursiones erosionantes marcadamente anti-islámicas del secularismo y el relativismo narcicista del hombre ‘moderno’, allí donde antes hubo un Nomos Islámico Pluricultural, si algo dejan ver, es precisamente la historia de una traición a la identidad y el Camino propios, la historia de un profundo error, cuyas sangrientas consecuencias han explotado en la escena contemporánea.
La insatisfacción en Medio Oriente se produce en momentos en que hay muestras cada vez más claras de islamofobia grotesca en el Occidente (como la quema del Sagrado Corán, las caricaturas nefastas contra el Bendito Profeta Muhammad -la bendición y la paz de Dios sean sobre él-, la prohibición del velo en los lugares públicos, la prohibición de construcción de mezquita con minaretes, etc.).
La insatisfacción que explota hoy en Medio Oriente, y que reclama por lo pronto como soluciones políticas fórmulas surgidas en la historia política no islámica del Occidente, no puede dejar de advertir, por cierto -como muestra el antiamericanismo o el antisionismo tan extendido en tales tierras- las realidades de grotestos actos de interferencia colonialista en los asuntos de los musulmanes, tales como las guerras norteamericanas y europeas conducidas por la ambición del petróleo, la hipocresía de Occidente cuando se trata de la posesión de armas nucleares por Israel, o la condición de ‘títeres’ que tienen los tiranos de turno de Medio Oriente.
Esta insatisfacción en Medio Oriente, asimismo, aunque hoy reclame -por la fuerza del indoctrinamiento foráneo recibido durante décadas- soluciones reprobables para el Nomos Islámico, tales como las fórmulas relativistas y nihilistas de las elecciones democráticas, no puede dejar de advertir el carácter profundamente débil y altamente riesgoso de los cimientos del poderío foráneo que las poblaciones árabes admiran y a la vez rechazan: nos referimos a la debilidad radical de una economía del dinero inexistente -el dinero fiat, electrónico, en lugar del dinero de valor real, oro y plata, conforme a la Legislación Económica del Islam- que sirve como plataforma general de las ‘luces’ del mundo alterno, el primer mundo.
Es muy conocido que en las tierras islámicas hay una mirada hipnotizada que se dirige hacia países como Estados Unidos o Europa, pero también es patentemente claro el sentimiento de que -como ocurre con la súplica de Turquía respecto a su nunca concedido ingreso a la Unión Europea- el mundo islámico recibe un tratamiento o bien paternalista en el mejor de los casos, o bien hipócrita, interesado y, cuando se necesita, cruel y bélico por parte de los círculos de poder de la economía y de los países a quienes en principio se admira. 
Lo que dejamos anotado aquí, como preludio, son estas dos almas.  Dos sensaciones.  Dos fuerzas distintas. 
Y una insatisfacción árabe, no obstante, radical y común contra el status quo … por parte de poblaciones que por generaciones han vivido en el Islam tiempos e inclusive glorias mejores.
¿Estamos a las puertas de un gran cambio?
Nadie menos que Maulana Shaykh Nazim, descendiente de sangre del Profeta del Islam -saaws-, heredero del legado prolífico otomano, gnóstico de un calibre singular, conocido de hecho como el Qutb al Islam o el Polo Espiritual del Islam de esta época, nos indica precisamente la inminencia de un enorme cambio.
Su fuente: no pertenece ciertamente a los libros, o las noticias, o las universidades.  El Qutb del Islam navega en un océano de intelecciones de orden enteramente distinto, tras la conquista de la cima de la servidumbre del alma rendida a su Señor.
* * *

Shaykh Nazim al Haqqani

 

“Tayeb (el Primer Ministro Turco) está controlado por el ejército.  El ejército le dice que no interfiera en Libia.  No es por asuntos de negocios que él no quiere interferir.  Es un asunto delicado que nadie conoce. 

Si él ayudara a los rebeldes libios a ganar, ellos querrían traer de nuevo al rey (de Libia).  Esto establecería un mal ejemplo para los turcos porque los turcos tampoco están contentos con la situación en Turquía.  La mayoría querría tener de nuevo un rey en su país.  Por esta razón, el ejército no apoya la revolución en Libia.  Nadie sabe esto.  Nadie lo sabe.  Éste es el secreto. 

De otro modo, los turcos acabarían en un solo día con esto (la tiranía de Qaddafi).  Él (Tayeb) podría enviar el ejército con aviones. 

¿Dónde está Qaddafi? ¿Acaso él tiene algo más poderoso?  Pero esto es algo muy importante, porque cuando Qaddafi se vaya, vendrá un rey y esto establecerá el ejemplo ideal para los demás. 

Un Sultán Turco Otomano regresará a Turquía.  Debe ser así ya que Sahib Al Zaman (el Imam Mahdi, la paz sea con él) debe recibir las Amanat (las reliquias sagradas del Santo Profeta -saaws- que están conservadas en el palacio Topkapi en Estambul) de la mano de Sultán Selim en Estambul …

Éste es el secreto.  Y por esa razón no quieren que el Sultán regrese; de modo modo, quien haya de venir vendrá.

Los turcos siempre pueden buscar su propio beneficio quien quiera que sea el que gobierne allí.  Pero éste es el punto principal del regreso del Reinado a Trípoli.  Esto significa que la Shariat de Allah regresará en el Reinado.  Ésta es una invitación, si el mundo entero la acepta.  Pero todos están contra la Shariat, los Árabes y los Turcos.  Mentirosos son aquellos musulmanes que no aceptan el gobierno de las Leyes de Dios sobre ellos.

No hay un solo erudito islámico (‘alim) que hable acerca de estos asuntos de Oriente a Occidente en la nación islámica ni fuera de ella.  Nadie tiene ese conocimiento.  Éstas son inspiraciones, y son instrucciones de los Cielos, de parte de nuestra Cadena Dorada -el Linaje de Maestros Naqshbandis- de modo que la gente no sienta que han sido despojados de la misericordia de Dios Todopoderoso y de Su Profeta (saaws); de modo que la gente no sienta que ha sido separada de la Misericordia Divina.  La Verdad debe estar siempre en el punto más elevado”.

Palabras del Maestro sufi turco-chipriota, Maulana Sheykh Nazim (qs), del 6 de abril de 2011. 

Vínculo relacionado (palabras suyas dichas antes del inicio de las revueltas árabes):

Las llamas de Medio Oriente nos llevan hacia un final.

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En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

 

Erin Pizzey estableció el primer refugio en el mundo para mujeres maltratadas en 1971 y siguió hasta establecer un movimiento internacional para las victimas de la violencia doméstica. Sin embargo, a pesar de su dedicado activismo y su impacto positivo en miles de mujeres, el feminismo la tiene como a una enemiga ideológica.

Damos a conocer uno de sus artículos, por su interés para reflexionar en torno a los males del feminismo y su destrucción tanto de la femineidad como de la masculinidad.

Vínculos relacionados:

Revolución femenina anti-feminista – otra mujer con notoriedad en la escena pública, esta vez desde Alemania, habla con valentía contra los males feministas.

Matrimonio, Mujer y Géneros en el Islam – enseñanza clásica del Islam expuesta por un maestro sufi contemporáneo.

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Como enseñó el Movimiento de Mujeres a Odiar a los Hombres

Por Erin Pizzey

 

 
Estábamos sentados alrededor de una mesita de café en mi casa, en Goldhawk Road, Hammersmith en Londres, escuchando a una mujer mandona que llevaba una gafas redondas, de las del Servicio Nacional de Salud y una larga falda India. Ella olía a incienso y a lavarse poco. Todos nosotros consumíamos poco a poco grandes gin-tonic que era la bebida principal de las reuniones semanales de las Mujeres Liberadas en el Goldhawk Road.Estábamos tratando de seguir sus complejas explicaciones sobre nuestro ‘papel en la sociedad.’ Hasta donde supe, yo tenía un papel muy simple en la sociedad. Siempre había querido tener montones de hijos, estar felizmente casada libre para ocuparme de mi casa y mi jardín y cocinar tres comidas para mi marido. ‘¿Que podía posiblemente ser equivocado en lo que pregunté?’ ‘Por qué,’ dijo ella coléricamente, ¿’son tantas las mujeres casadas que son privadas del estatus de seres humanos independientes?’ La respuesta fue; Porque el matrimonio se basa en el concepto de propiedad, por eso debe ser abolido. Miré a las otras mujeres del grupo, Ángela, una maestra que tenía más que una idea de lo que estaba ocurriendo. Ella se había preparado como maestra y estaba acostumbrada a esta conjunto de lenguaje confuso. ‘¿Qué está mal en poseer una casa?’ Pregunté. Yo era obviamente una incurable ‘cabeza hueca’. ‘Usted, ‘dijo volviéndose hacia mi, ‘ vive en una trampa forrada de visón,’ su cara estaba congelada de ferocidad. Decidí que mejor me callaba y veía en que mas estaba equivocada. ‘¿Por qué son las buenas costumbres de nuestra sociedad injustas para las mujeres?’ Fue su siguiente pregunta. La respuesta para eso fue ‘ Porque los hombres son opresores naturales.’

Este no era el momento de confesar el hecho de que yo no solo tenía un hijo sino también 7 hijos adoptados. Ciertamente, mi hija Cleo y yo luchamos en una familia donde dos mujeres estaban enfrentadas con nueve varones. La cosa más agobiante que hicieron alguna vez los niños fue dejar pelo en la palangana del lavado y todos ellos podían cocinar, planchar, coser y limpiar. La pregunta final fue aún más confusa. ‘¿Por qué el amor de una mujer es para un hombre, lo cual implica ser la criada de sus necesidades, loado como ‘su ‘ máximo cumplimiento?’ La respuesta redujo la habitación a un silencio enigmático. ‘Er, ‘pregunté ¿’Estamos hablando de lesbianas?’ Estábamos. ‘Nosotros,’ siempre utilizan el nosotros mayestático………….. ‘A nosotros….no nos gustan los hombres ni las mujeres heterosexuales. Si cada uno tiene que ser igual, el matrimonio y la familia deben ser abolidos.’ Nos sentamos allí mirando embobadas y ella me fulminó con una sonrisa muy satisfecha.

Había seguido la carrera de una periodista llamada Nancy Spain. Trabajaba en la revista ‘SHE’. Sus radicales ideas lesbianas me interesaron y ella escribía para el Guardián mucho antes de que la Mafia de periodistas feministas entrara en el ‘Guardian’. Ella murió en un accidente de aviación, pero dejó tras de si a muchos de su acólitos. Estas fueron las caras que vi en aquellos primeros días de los colectivos feministas. Fui a trabajar al Taller de Liberación Feminista en Newport Street, a las afueras de Shaftesbury Avenue. También asistí a las primeras convenciones de mujeres y me sorprendió los cientos y cientos de mujeres que gritaban ser militantes lesbianas radicales. Las primeras conferencias de mujeres fueron echadas abajo por violentos puñetazos de entre estas mujeres, y la mayor parte de nosotros tuvimos mucho miedo de ellas. En lo que me preocupaba, estas mujeres no hablaron por mis amigos homosexuales más de lo que las feministas radicales hablaron por todas las mujeres que estaban muy felices en casa con sus maridos y sus niños en nuestro país. En realidad, éste era un grupo de mujeres minoritario, que sólo eran capaces de proferir insultos a las mujeres heterosexuales y sus familias porque eran blancas, de clase media y tenían trabajos en los medios de comunicación. Muy pronto se empleaban las unas a las otras ‘marginando’ a los hombres que intentaban trabajar junto a ellas. Los hombres, intimidados por su brutal comportamiento violento, empezaban y se cambiaban de muchos trabajos. Según estas mujeres, todas las mujeres fueron víctimas del comportamiento violento de los hombres, cualquier intento de los hombres de contraatacar chocó con ocultas estratagemas……… y los hombres CONSINTIERON.

Harta de la guerra, decidí mantenerme lejos de la pelea interna que dominaba el Movimiento de Liberación Femenina y fijar la atención en ayudar en mi propia comunidad local. Me llegó una carta de la oficina del Movimiento de Liberación Femenina, expulsándome y prohibiéndome asistir a cualquier de los colectivos. El así llamado ‘Movimiento de Liberación Femenina’ el movimiento se diseminó como un cáncer a través de las clases de conversación de inglés. Visité las casas de las mujeres feministas con mi hijo, que llevaba sus juguetes del ‘action man’. En sus casas no había vestigio de nada ‘de chico’. Ningún camión ‘Tonka’, ningún juguete de chico – nada que pudiera alentar a un niño a pensar de sí mismo en masculino. Consideramos que en aquellas casas, perturbaba la total idea de hombres y masculinidad. Nosotras, las madres, sentadas alrededor de las mesas de cocina reordenando el mundo según Marx. Yo, que había disfrutado enormemente de la compañía de los hombres, como consecuencia de los sentimientos que estas mujeres esconden bajo toda su palabrería política, objetivamente me hubieran desagradado los hombres. No había nada sensual en sus casas. Les desagradaba cocinar y si tenían que cocinar para invitados, no realizaban buenas comidas con vino que deleitara a sus invitados, sino una necesidad más bien rápida de competir con ellos. ¿Era eso, me preguntaba, un fenómeno inglés de clase media? ¿Esta aversión y necesidad de burlarse de los hombres? Ciertamente sus niños estaban confusos y llorando. No había forma en que pudiera interesar a mis hijos en las muñecas, ni lo quería intentar. Era inútil decirles a estas mujeres que Marx nunca hizo nada por las mujeres. Fue cruel con su familia y se negó a tener a mujeres en el Buró Político. Los gurús feministas habían cumplido bien con su trabajo y la mayor parte de las mujeres que conocí se quejaban de sus horribles vidas. No pude ver, qué era lo horrible en tener la libertad de hacer exactamente lo que quería y cuando quería. Para mí no era la prisa diaria de la oficina. Empujaba mi cochecito de niño alrededor del Bush Market de Shepherd cargada con mis hijos y los de otras personas. Soñaba con encontrar una casa donde pudiera construir un centro comunal útil en nuestro medio.

El sueño se materializó pero con el, la horrible certeza de si yo atraería fondos y publicidad. Oiría el rumor de las ‘odia-hombres’ feministas intentando derrocarme y relevarme. Eso es lo que sucedió, y el primer encuentro que organicé para alentar a otros grupos a abrir refugios, fue dominado por las lesbianas y las feministas que entraron en tropel en nuestro pequeño vestíbulo de la iglesia y se votaron ellas mismas en un movimiento nacional. Nosotros, horrorizadas y sin costumbre en las maniobras políticas, nos abstuvimos. ‘No hay una mujer de clase obrera entre ustedes,’ gritó una de mis madres. Ésta siempre ha sido la verdad de este desastroso movimiento. Nacido en una escuela de torre de marfil, no tuvo relevancia para las mujeres de la calle. ‘Solo si todas ustedes fuesen las lesbianas, ustedes no tendrían problemas de violencia,’ nos dijeron. Con frecuencia tuvimos en nuestro refugio a mujeres apaleadas por sus parejas hembras. La peor paliza que yo he visto nunca, fue entre la hija de un párroco y su amante femenina.

A lo largo de mi carrera, como periodista, escritora y reformadora social, yo he estado acosada e intimidada por mujeres feministas y su largo manto de ‘hombres nuevos’. Cualquiera de nosotros que haya ido a todos los colegios para chicas, particularmente los internados, corroborará la terrible intimidación y violencia que continúa entre las chicas. Durante demasiados años las mujeres fueron unas tiranas de puertas para adentro. Fueron capaces de abusar sexualmente, pegar e intimidar a sus hijos y a sus maridos, ahora con la llegada del movimiento de las mujeres, se mudaron adentro del mundo. Llevando con ellas, su agresividad, acoso y comportamiento intimidatorio. Hablando con hombres que fueron acusados de maltratar a sus mujeres, me di cuenta de que este movimiento con sus salvajes y extravagantes demandas contra de hombres, han alimentado las llamas de la inseguridad y la rabia en los hombres. Observé horror inflingido en una y otra casa, vi a niños que se les negaba no solo el contacto con sus padres, sino también el contacto con todo lo que fuera normal o masculino en sus vidas.

Nuestras universidades se lanzaron en conseguir financiación para los ‘Estudios de las Mujeres.’ Las ‘Políticas de Género’ se convirtieron en el método nuevo para programar a las mujeres con muy poca educación. Por ahora el movimiento de lo ‘Políticamente Correcto’ comenzaba a salir del cascarón y fue ideada una nueva forma de ‘control de mente’. Las feministas llegaron a ser el nuevo ‘pensamiento policial.’

La repentina promiscuidad de las mujeres me causó un gran impacto emocional. La atmósfera de antipatía contra los hombres y cualquier cosa que fuese masculina, yacía como una miasma en demasiadas casas inglesas de clase media. De la noche a la mañana en Inglaterra, reinaba la confusión a finales de los años sesenta. ¿Si las feministas odiaban tanto a los hombres por qué tantas estaban acostándose con el enemigo? Soy hija de un diplomático nacido en China y fue mi ‘amah’ [niñera] la única que insistió en que mi hermana gemela y yo fuéramos abandonadas en la colina. No consiguió que nos vendaran los pies, como pretendía. Fueron las mujeres en África las que practicaron circuncisiones rituales en sus hijas. Supe eso porque trabajé con misioneros en África. Estaba combatiendo una causa perdida y lo que me molestó entonces y me molesta ahora, es que los hombres no intenten defenderse por si mismos.

Ahora el ‘hombre nuevo’ comenzaba a surgir y él no era una visión agradable. Repitiendo como un loro todo lo que le enseñaba la mujer en su vida, frecuentemente se le podía encontrar en las conferencias de mujeres, llevando las guarderías e intentando parecer ‘bondadoso’. Mayoritariamente estaba bebido…., confundido y enojado. Puede ser porque hasta donde alcancé a ver, las nuevas feministas no hicieron ningún esfuerzo por compartir una relación igual con sus parejas masculinas. Se veían como ‘seres superiores.’ Se esperaba que los nuevos hombres se colocaran unos pasos por detrás de sus mujeres e hicieran lo que se les dijera. En su mayor parte, tuvieron que aceptar los dictámenes de los dictadores y calladamente llevar los quehaceres de la casa y cuidar de los niños. Pero hiciera lo que hiciese el nuevo hombre, él nunca podría expiar por los pecados de otros hombres. Cualquier hombre que desobedecía a su pareja, estaba supeditado a la expulsión de la casa matrimonial y en muchos casos, de la relación con sus hijos. Ahora, había un ejército de abogados y terapeutas feministas para hacer que sus ‘hermanas’ fueran completamente apoyadas en las batallas para destruir a los hombres.

¿Por qué hicieron que las relaciones entre hombres y las mujeres fueran tan maléficamente erróneas? Pienso que esto vuelve a mi disconformidad con las opciones de los hombres y las mujeres en los sesenta. Los hombres estaban cansados de sus papeles como ‘los machotes.’ Estaban ahogados en sus uniformes de trajes y corbatas. A finales de los cincuenta, no tuvieron otra elección, que cargar con una esposa, unos hijos y el coste de una hipoteca colgado de sus cuellos. En los años sesenta se rebelaron y quisieron tomar un papel menos violento y esclavizando en sus vidas. Recurrieron a esta imagen romántica de las mujeres como suaves y amables. Vieron esta imagen como un estilo de vida afectiva negada a los hombres. Las mujeres, sin embargo, se rebelaron contra esa imagen de si mismas, verdaderamente en muchos casos era una falsa imagen, y condenaron los conceptos masculinos de autócrata dominador y agresor, incluso para llevar los odiados trajes y corbatas que los hombres habían descartado. Los hombres, durante tanto tiempo, se supeditaron emocionalmente a las mujeres y odiaron a las mujeres por su dependencia. Las mujeres adoptando los papeles acosadores y agresivos masculinos, incluso odiando el hecho de que necesitan y quieren a los hombres en sus vidas.

¿Qué es necesario que pase? Ante todo tiene que haber un cuidadoso civilizado y calmado dialogo, que no puede ser alterado ni por la izquierda ni por la derecha. Los dos, hombres y mujeres han sido culpables de politizar las relaciones humanas. Las relaciones humanas no son cuestión de soluciones políticas. Cualquier país que ha intentado crear una solución política a los problemas humanos, ha terminado con campos de concentración y ‘gulags’. Las profundas heridas entre hombres y las mujeres tardarán tiempo en curar. Es imperativo que las mujeres que no odian los hombres y desean vivir en paz con a ellos, deberían tener espacios en los periódicos y revistas para expresar lo que piensan. Las películas deberían hacerse sobre las mujeres que han conseguido éxito en sus casas y sus familias. Sacar a flote a una familia requiere un gran nivel de madurez. Una habilidad para sublimar las necesidades y deseos personales hasta que los niños estén criados y hayan dejado la casa. Más tarde, esos años de sacrificio les reportaran mucha alegría a los progenitores. Por supuesto, habrá mujeres que quieren trabajar y no tener una familia. Con tal de que las mujeres claramente hayan elaborado sus prioridades no hay daño. Desde hace poco, mi vida está demasiado llena de mujeres de casi cuarenta años que han cumplido sus carreras profesionales, pero el reloj biológico les está sonando y están asustadas. Ahora deciden que quieren tener hijos y un padre para sus hijos – para demasiadas es muy tarde y el futuro, para ellas no es brillante. Algunas mujeres podrán equilibrar entre la carrera profesional y un hogar. Estas mujeres tienden a estar bien económicamente y pueden permitirse la ayuda necesaria para criar a los niños. Muchas mujeres se verán forzadas a dejar sus trabajos en contra de su voluntad. Esto es porque vivimos en un mundo Occidental donde cuidar a los niños se ha vuelto desvalorizado y sólo el trabajo fuera de casa conlleva una compensación monetaria. Creo que el amor entre hombres y mujeres es la relación más fuerte de la tierra. Por ahora, tenemos que pelear por proteger la vida familiar. Si Dios quiere, según entramos en un nuevo siglo, los hombres y las mujeres pueden conocerse el uno al otro no sólo como iguales, parejas y amigos sino que también como amantes.

Traducido del Original “How The Women’s Movement Taught Women to Hate Men”, de Erin Pizzey ©, con permiso expreso, por C. L. para http://www.Maltrato.eu

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En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo

“El capitalismo está avanzando hacia la derrota final tanto en términos materiales como en el plano ideal. Cuanto mayor se torna la brutalidad con la que esta forma de reproducción convertida en modelo social universal devasta al mundo, más se va infligiendo golpes a sí misma y más va minando su propia existencia. En este marco se inscribe también el común hundimiento intelectual de las ideologías de la modernización en una ignorancia y falta de conceptos de un nuevo tipo: la derecha y la izquierda, el progreso y la reacción, la justicia y la injusticia coinciden de manera inmediata, toda vez que el pensamiento dentro de las formas del sistema productor de mercancías se empantanó por completó. Cuanto más estúpida se vuelve la representación intelectual del sujeto del mercado y del dinero, más tenebroso llega a ser su farfullar repetitivo en torno a las tan gastadas virtudes burguesas y a los valores occidentales. No existe ni un solo paisaje marcado por la miseria y las matanzas sobre el cual no se derramen millones de lágrimas de cocodrilo de un humanitarismo policial democrático; no hay una víctima desfigurada por la tortura a la que no se convierta en pretexto para la exaltación de las alegrías del individualismo burgués. Cualquier idiota leal al Estado que se extenúa al completar un par de líneas invoca la democracia asténica; cualquier ambicioso bribón político o científico pretende broncearse a la luz de la Ilustración.

Lo que otra vez quisiera llamarse crítica radical sólo puede distanciarse con rabia y asco de los desechos reunidos de Occidente. Queda muy por debajo de las necesidades la sobradamente conocida figura de pensamiento que intenta defender a la Ilustración en cuanto tal de sus groseros acaparadores burgueses de la actualidad, reivindicando para sí, en una actitud casi idéntica a la de los burgueses cultos, una elevación consumada de la reflexión en detrimento de la plebe intelectual y el populacho del siglo XXI. Este populacho es la propia Ilustración llegada a sí. Es por sus resultados devastadores que se debe juzgar a la supuesta Modernidad: sin subterfugios, sin una dialéctica forzada hecha de justificaciones y relativizaciones.

El pensamiento ilustrado, que en su tiempo se hiciera notar como un modo de pensar distinto e insólito, y en parte hasta difícil de comprender, no sólo se convirtió en el supuesto de todo el pensamiento teórico posterior sino que también llegó a ser parte integrante del tipo de conciencia socialmente generalizado, pasando a constituir además, bajo la forma de una especie de sedimentación inconsciente, el modo de pensar no reflexivo del sentido común burgués.

Y, también bajo esta forma, tiene que ser implacable y radicalmente destruido.

Uno de los puntos cruciales del malentendido acerca de la crítica social a la Ilustración es la arraigada interpretación según la cual se habría tratado de una promesa emancipatoria, o incluso de la promesa de libertad para la búsqueda de la felicidad por parte del hombre (pursuit of happiness). Con el propósito de una racionalidad en cuanto tal y de una crítica permanente, esta promesa fue supeditada al juicio de esa misma racionalidad, de manera que no podía sino parecer que el pensamiento ilustrado tenía que prolongarse para siempre, incluso más allá de sus creadores y protagonistas, hasta que se hubiese “cumplido”. Fue precisamente por ello que se pudo mantener el malentendido fundamental según el cual la Ilustración sería cualquier cosa menos la autorreflexión positiva del capitalismo y la lógica del sistema productor de mercancías, y que contiene en sí momentos trascendentes de emancipación que apuntan más allá de sí misma en su constitución burguesa.

Toda vez que la crítica ilustrada constituyó, a través de su proceso de desarrollo histórico, la autoafirmación de la destructiva forma burguesa del sujeto, ella se extingue de hecho delante de nuestros ojos junto a su objeto. En la misma medida en que todo y cada pensamiento se retira en fuga desordenada hacia la última y extrema línea de resistencia de la filosofía ilustrada, deja de existir, por completo, como pensamiento. Sin embargo, el espectáculo de un redescubrimiento militante de los valores occidentales, como si la historia de la reflexión de los últimos ciento cincuenta años, adherida a su objeto, nunca hubiese existido, no tiene nada de trágico, ni siquiera de ridículo; es pura y simplemente repugnante”.

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Hemos presentado el texto precedente, compuesto de una selección de reflexiones recogidas de ‘Razón Sangrienta’ de Robert Kurz, si bien no es mucho más a decir verdad lo que podemos avalar del texto entero en el que se subsumen tales citas o del resto de la línea de su pensamiento.

¿Cuánto tiempo más vamos a tardar en reconocer la profundidad de la raíz de los males que nos aquejan?

Lamentablemente, el propio Kurz, si bien aprecia parte de la radicalidad del problema, dista enormemente, como por fuerza ha de distar en general del origentoda reflexión meramente humana, de hallar el campo de solaz -y digámoslo así pues en eso nos hemos convertido a escala global- para la bestia humana.

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“Hay en el hombre algo que puede concebir el Absoluto e incluso alcanzarlo y que, en consecuencia, es absoluto. Partiendo de este dato, se puede medir toda la aberración de los que encuentran completamente natural tener el derecho o la oportunidad de ser hombre, pero que quieren serlo al margen de la naturaleza integral del hombre y las actitudes que implica. Por supuesto, la posibilidad paradójica de negarla forma igualmente parte de esta naturaleza —pues ser hombre, es ser libre en el sentido de lo «relativamente absoluto»—, de la misma manera que es una posibilidad humana el aceptar el error o arrojarse a un abismo.

Independientemente del ateísmo doctrinal y de las especialidades culturales, el hombre moderno se mueve en el mundo como si la Existencia no fuese nada o como si la hubiese inventado; para él es una cosa tan banal como el polvo bajo sus pies —tanto más que ya no tiene conciencia del Principio trascendente e inmanente a la vez—, y dispone de ella con seguridad y descuido en una vida desacralizada y, por tanto, insignificante. Todo se concibe a través de un tejido de contingencias, de relaciones, de prejuicios: ningún fenómeno se considera ya en sí mismo, en su ser, ni se capta en su raíz; lo contingente ha usurpado el rango de lo absoluto; el hombre ya casi no razona más que en función de su imaginación falseada por las ideologías de una parte y el ambiente artificial de otra … Sería preciso volver a ser capaces de captar el valor de la Existencia y, en la multitud de los fenómenos, el sentido del hombre; sería necesario volver a encontrar las medidas de lo real.

Si el incrédulo se rebela …  es porque no tiene el sentido del equilibrio inmanente ni el de la majestad de la Existencia y en particular del estado humano. Existir no es poca cosa; la prueba es que nadie podría sacar de la nada un solo grano de polvo; y tampoco la conciencia; no podríamos dar ni una parcela a un objeto inanimado. El hiato entre la nada y el menor objeto es absoluto y, en el fondo, ahí está la «absolutidad» de Dios” (1).

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NOTA

(1) Citas extraídas de ‘Sobre los Mundos Antiguos’, de un autor conocido de la escuela perennialista, Schuon.  Señálese de paso que al menos en dicha escuela, ubicada con todo a medio camino entre el extravío del sinsentido contemporáneo y de otro lado el camino, el único camino realmente necesario, por más que en dicha escuela se observen de hecho y por principio incluso serias ilusiones y confusiones, a más de las simples insuficiencias, en ella se percibe, no obstante, en el plano intelectual, la virtud de elevar con firmeza el rostro hacia lo Alto, sin buscar respuestas exclusivamente ‘con la cabeza enterrada’ (o con el corazón ciego, para ser más exactos), como hace por desgracia con enorme frecuencia la crítica ‘anti-moderna’ de los, como Kurz mismo, ‘anti-ilustrados’.

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